Capellanía:
CUARESMA…
¡Tiempo de preparación
al misterio Pascual!
MIÉRCOLES DE CENIZA.
El Papa pide ejercitar la caridad y la corrección fraterna durante este tiempo. La Pascua del Señor constituye la fiesta primordial del año litúrgico. En el siglo II, la Iglesia comenzó a celebrarla anualmente con oración y ayuno, según el modo prescrito por el Señor y como preparación al Domingo de Resurrección.
En el siglo III, la Iglesia de Alejandría vivía una semana de ayuno; y, Roma, en el siglo IV tres semanas de ayuno diario, excepto sábados y domingos hasta que a finales del siglo IV, se conoció la estructura cuaresmal de cuarenta días (Quadragesima).
En el siglo V, el miércoles y viernes previos al primer domingo de cuaresma comenzaron a celebrarse cómo si formaran parte del período penitencial, para compensar los domingos y días sin ayuno. Los miércoles, los penitentes por la imposición de la ceniza, ingresaban en el orden que regulaba la penitencia canónica. Cuando la institución penitencial desapareció, el rito se extendió a toda la comunidad cristiana: este es el origen del Miércoles de Ceniza o «Feria IV anerum».
La Cuaresma podía justificarse por la tristeza de la Iglesia ante la ausencia del Esposo, o por el clima de ansiosa espera. Constituye una experiencia de desierto en el que ayunó Cristo durante cuarenta días. La Iglesia lo vive como tiempo de ayuno y de prueba. Así lo manifiestan también los cuarenta años de peregrinación del pueblo de Israel por el Sinaí. La Cuaresma evoca la idea de preparación: cuarenta días de Moisés y Elías previos al encuentro de Yahveh; cuarenta días empleados por Jonás para alcanzar la penitencia y el perdón; cuarenta días de ayuno de Jesús antes del comienzo de su ministerio público. La tradición cristiana lo ha interpretado también como expresión del tiempo de la vida presente, anticipo del mundo futuro. El Concilio Vaticano II (cfr. SC 109) señaló la doble dimensión, bautismal y penitencial de la Cuaresma, con carácter de preparación para la Pascua en atenta escucha a la Palabra de Dios y oración incesante.
El período cuaresmal concluye la mañana del Jueves Santo con la Misa Crismal —Missa Chrismalis— que el obispo concelebra con sus presbíteros. El tiempo de Cuaresma se extiende desde el miércoles de Ceniza hasta la Misa de la cena del Señor. El miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia; los viernes de Cuaresma se observa la abstinencia de carne.
¿CÓMO ME PREPARO EN LA CUARESMA?
ARREPINTIÉNDOME DE MIS PECADOS Y CONFESÁNDOME.
Sentir y pensar en qué he ofendido a Dios, y arrepentirse. Llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión. Ayúdate de un libro de Examen de Conciencia.
LUCHANDO POR CAMBIAR.
Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Determina propósitos para cumplir día con día y revisa en la noche si lo lograste. Conoce cuál es tu defecto dominante y haz un plan para luchar contra éste. Tu plan debe ser realista, práctico y concreto para poderlo cumplir.
HACIENDO SACRIFICIOS.
Sacrificio (del latín sacrum-facere) significa "hacer sagrado". Hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.
HACIENDO ORACIÓN.
Platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma o pedir orientación a un sacerdote. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma.
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